Crítica de Black Mirror 4, la mejor entrega de la serie

CHARLIE BROOKER LO CLAVA
10 Enero 2018 12:24 · Iñigo Montoya

Crítica de Black Mirror 4, la mejor entrega de la serie

Black Mirror, la serie de antologías por antonomasia en el siglo XXI, ha vuelto a Netflix para dejar claro que la tercera temporada, la primera para Netflix, había sido un accidente.

Todos los episodios de esta temporada están escritos por el creador de la misma, Charlie Brooker, con excepción de USS Callister, que está co-escrito junto a William Bridges y el primer segmento de Black Museum, donde colaboró Penn Jillette, la mitad de Penn & Teller.

Esta cuarta temporada de Black Mirror empieza fuerte con USS Callister, un episodio lleno de vida y colores vivos que no deja de ser otra historia de venganza en un futuro sin esperanza. El episodio es divertido, a ratos pura comedia en la línea de Galaxy Quest, aunque Charlie Brooker no tarda demasiado en tirar de vicios y tics clásicos ya de la serie.

Arkangel es el episodio de Jodie Foster, que a pesar de una atmósfera y una moraleja simpáticas se pierde en la corriente dramática en la que a veces hace hincapié su creador. Buenas ideas, un par de secuencias interesantes (la transición entre años) y el primer arrebato violento de la temporada. Interesante, pero nada nuevo bajo el sol. Que nadie se preocupe, que llega el primer clásico de la cuarta temporada de Black Mirror.

En el momento en que pensabas que el aburrimiento y se apoderaría de la temporada, Black Mirror se marca un remake futurista del Deseo de una mañana de verano y logra con el episodio Crocodile algo doloroso e incómodo a la altura del siempre interesante y muy crudo John Hillcoat.

Hang the DJ es casi una pausa, un anuncio agradable y el episodio que cubre el cupo de “romanticismo” de toda serie que se precie. Sí, es el episodio ideal para ver con tu pareja y aprovechar para enganchar a tu media naranja a una serie de la que ha escuchado por ahí que va de gente follándose cerdos.

En la ficción, como en la vida, lo importante no es cómo se empieza: es cómo se termina. Y los dos últimos episodios de la temporada disparan la adrenalina y las emociones desde el inicio de Metalhead, brillante y hermoso “corre sarah corre” blanquinegro ultraviolento y desesperanzador.

Un cuadrúpedo implacable que persigue a gente no menos inocente que tú y que yo. Recuperando el apestoso ambiente de Richard Stanley y los apestosos 90 centrados en la inteligencia artificial que insiste en erradicar la raza humana. Una pequeña joya.

Black Museum es el gran cierre, es la bomba final, casi una nueva serie que parte de un episodio “triple”. Entre Creepshow o Tales from the Crypt, Black Museum narra tres historias entrelazadas con un nexo común que desembocará en una serie de sorpresas y en el mejor episodio de la historia de la serie.

Black Mirror necesitaba dar un golpe en la mesa, dejar claro que los errores pasados no se repetirán, o al menos que la desidia no se apoderaría de la serie. Misión cumplida, Charlie Brooker. Esperamos impacientes por la quinta.

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