Crítica de Get Out (Déjame salir)

UNA FIESTA PARA EL AFICIONADO

Crítica de Get Out (Déjame salir)

Corren buenos tiempos para el género, ¿cuándo no ha sido así? Jordan Peele, uno de los cómicos más en forma del momento gracias a su increíble show Jordan and Peele junto a Keegan-Michael Key. Ahora, con su salto a la dirección (y al guión), revienta las cabezas y las taquillas del mundo con su primera película. Esta es nuestra crítica de Get Out (Déjame salir).

Si hace un par de meses caíamos rendidos con La cura del bienestar, un retorno al horror gótico en su vertiente más clásica, ahora llega el turno de Get Out, que formaría un excelente programa doble con la obra maestra de Gore Verbinski.

Si al gran horror se llega amplificando la dureza de un drama poderoso, la mayor virtud de la pequeña obra maestra de Peele es lograr un shock de terror justo haciendo lo contrario: viviendo y avanzado en el humor más negro posible. Y no, esto no es un chiste: Get Out es una comedia tan oscura y con un humor tan azabache, que termina siendo una ejemplar película de terror.

Crítica de Get Out (Déjame salir)

Déjame salir es un festival de cine de género en sí mismo condensado en cien minutos. Además de evitar el susto fácil en todo momento, añade una perversa visión que pone del revés todos los tópicos del racismo en toda la historia de la humanidad.

De hecho, hay varios puntos de la película, desperdigados como migas de pan, que una vez terminada la función, cuando las luces se encienden, hacen todavía más grande y salvaje el chiste.

Desde el principio, Peele usa la tensión racial para aumentar la tensión narrativa. Cuando la novia blanca de Chris, Rose (Allison Williams), lo invita a conocer a sus padres en su casa, bellamente decorada y aislada en un suburbio para millonarios, ella le dice a su chico que no le ha mencionado a sus padres que su novio es negro. A partir de ese potencial incómodo, una suerte de Adivina quién viene esta noche perverso y acertado en la era post-Obama anticipa lo que está por venir, aunque siempre dando una histérica vuelta de tuerca a todo lo que puedas esperar.

Y ojo, que cuando hablamos de Obama no lo hacemos porque sí, no necesitarás nada más que la primera escena en familia para pillar el tono y, al final, el chiste.

Crítica de Get Out (Déjame salir)

Peele consigue volver a incomodar con la tensión racial de una manera inteligente, sin adornos, simplemente con planos adecuados en momentos oportunos: la presentación de los personajes que trabajan en la casa, la fiesta del fin de semana, la cena en familia… serán muchos momentos bizarros los que dejen al protagonista de la película preguntándose si algo hostil está pasando, o simplemente está siendo paranoico.

Ese juego entre terror privado y real, paranoia o realidad, la lleva de manera ejemplar, dando las pistas poco a poco hasta llegar a una conclusión terrible, salvaje e inimaginable que, por un lado, reconforta de sobra a todos los que nos temíamos que el tráiler avanzaba demasiada información al respecto y dejará de una pieza a los que llegan vírgenes a la proyección. Lo curioso es que uno no puede perder la sonrisa a la salida del cine… después de ver la película de terror más valiente y original que recordamos en muchos años.

Si algo es Get Out (Déjame salir), es una película de terror puro escrita y dirigida por un tipo inteligente que se ha pasado la vida haciendo justo lo contrario, el resultado de un tío que conoce a la perfección los mecanismos de la comedia para hacer sufrir, dejando un par de respiros para que podamos tomar aire y seguir descendiendo a los horrores que aún hoy día son un tabú casi más violento que hace sesenta años.

Todo ese talento en la puesta en escena y la escritura no sería posible sin un reparto ideal. Daniel Kaluuya y Allison Williams son la pareja ideal, pero es que lo que hacen un irreconocible Bradley Whitford y Catherine Keener es aterrador y divertido, por no hablar de lo que disfruta Caleb Landry Jones haciendo lo suyo y el alivio que supone LilRel Howery cada vez que aparece en la pantalla.

Crítica de Get Out (Déjame salir)

Tan buena es la película que apenas necesita recorrer lugares comunes. Al finalizar el pase, lo que no podía dejar de pensar es que necesitamos más cómicos con personalidad que usen su valentía y su ausencia de respeto y corrección haciendo cine de terror. De ahí que ahora todas las esperanzas las tengamos depositadas en el Halloween que preparan los creadores de Superfumados (Pineapple Express). Quién nos lo iba a decir, la segunda juventud del terror actual estaba en manos de humoristas. Pues que así sea.

NOTA: si aún no tienes muy claro el tema de la peli, no mires el tráiler.

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