Aparece un cadáver masturbándose en Pompeya

La escalofriante imagen del último superviviente de Pompeya

Una fotografía del cuerpo de un hombre, preservada después de la histórica erupción volcánica, tiene a internet al rojo vivo. Aparece un cadáver masturbándose en Pompeya.

Después de la erupción del Vesubio el 24 de agosto del año 79, toda la ciudad de Pompeya, en la Bahía de Nápoles, Italia, fue enterrada y olvidada hasta mediados del siglo XVIII. Hoy es uno de los sitios arqueológicos más emblemáticos del mundo y tiene un lugar especial en la imaginación de la gente. Cuando el gas volcánico y las cenizas llegaron a Pompeya y sellaron su destino, la ciudad se "detuvo" en el tiempo. Cuando el sitio fue redescubierto, su excelente estado de conservación se hizo evidente. En términos de datos arqueológicos detallados, ningún otro sitio arqueológico puede competir con Pompeya. Las excavaciones en Pompeya identificaron alrededor de 25 edificios donde se practicaba la prostitución. La mayoría de estos lugares consistía sólo en una habitación individual, pero hay un edificio conocido como Lupanar ("Lupa" en latín significa lobo y es un argot para la prostituta), que era relativamente grande y estaba muy organizado.

Hace unas pocas semanas, el Parque Arqueológico de Pompeya publicó una fotografía en su cuenta oficial que despertó la curiosidad y las bromas del mundo. Allí puede verse el cuerpo de un hombre recostado con una de sus manos sobre sus genitales. 

Los cometarios fueron de los más grotescos a algunos más sutiles.

La fotografía fue tomada y publicada por el director general del parque profesor Massimo Osanna el pasado 9 de junio. Al publicarla sólo se escribió: "Una víctima de la erupción". "El individuo en la imagen es un adulto, muerto por el flujo piroclástico, con ambos brazos y piernas flexionadas por el calor", explicó el doctor Pier Paolo Petrone quien estudió a las víctimas del volcán durante 25 años.

"La mayoría de las víctimas humanas encontradas en Pompeya a menudo muestran posiciones extrañas de sus brazos y piernas, a partir de la contracción de sus pulmones y como consecuencia del efecto del calor en sus cuerpos luego de que murieran", indicó el científico a Daily Dot. Para Petrone resulta imposible que alguien intentara masturbarse cuando la cuarta ola de calor alcanzó los 260 grados centígrados durante aquel infierno.

Terrible.

La escalofriante imagen del último superviviente de Pompeya

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