Las 13 mejores películas de científicos locos: mad doctors para todos

¿QUÉ LE PASA, DOCTOR?

Las 13 mejores películas de científicos locos: mad doctors para todos

¡Está vivo! ¡Está vivo! Esas palabras que popularizó el eterno Doctor Frankenstein están siempre presentes: ciencia ficción, terror o incluso comedia científica son siempre una combinación ganadora al hablar de películas con médicos que intentan jugar a dios. Aunque a veces la realidad supere a la ficción, estas son las 13 mejores películas de científicos locos: mad doctors para todos.

Re-Animator

Una de las cumbres del horror de los años ochenta, una divertidísima y aterradora puerta abierta al universo Lovecraft en la que sigue siendo y será eternamente, la mejor adaptación del escritor de Providence.

La piel que habito

Para adaptar la novela Tarántula, Almodóvar se marcó la versión ibérica y surreal de Ojos sin rostro. Una historia de venganza extravagante protagonizada por personajes aún más desequilibrados de los que habitualmente pululan por su mundo. Una gran obra maestra del terror nacional.

The Human Centipede

Una trilogía, eso necesitó el chiflado holandés del sombrero, Tom Six, para dejar claro hasta dónde puede llegar un científico con serios problemas mentales. La primera era un thriller europeo, la segunda una obra maestra del terror incómodo y la tercera una fiesta sin fianza.

Frankenhooker

Esta prostitución del clásico de Mary Shelley es otro de los clásicos de Frank Henenlotter. "La puta explosiva" está llena de momentazos y tiene una de las secuencias más delirantes de la filmografía del loco Frank en la habitación de su clásico hotelucho de mala muerte.

Divertidísima y siempre fresca, mucho más disfrutable que la soporífera  versión con De Niro.

La Mosca (The Fly)

Cronenberg logró el equilibrio perfecto entre el cine comercial y el asco insoportable, le añadió unas buenas dosis de doctores ambiciosos y mucha lástima y listo: una de las mejores películas de género de todos los tiempos.

Ojos sin rostro (Les Yeux sans visage)

Cine gore sin serlo, una de las mejores películas de terror de todos los tiempos y una poesía del horror misericorde más alucinantes que verás en tu vida. Lo que viene a ser cine clásico con mayúsculas, amigos.

Estamos muertos o qué (Dead Heat)

A pesar de contar una historia sencilla de la manera más complicada posible, de tener a un Piscopo más parecido a Juan Muñoz que a un miembro de SNL y de no afinar del todo unos diálogos que deberían ser infalibles, Estamos muertos... ¿o qué? es una de las cosas más bonitas de los ochenta.

El hombre invisible (The Invisible Man)

Ahora que parece que los cimientos del Dark Universe están temblando con la fría recepción de La Momia, su siguiente paso debería ser o La Novia de Frankenstein o El Hombre Invisible. Y si tenemos que elegir una versión de la obra de H.G. Wells, sería esta:

Cromosoma 3 (The Brood)

Otra joya del horror anticonceptivo de finales de los 70, como La semilla del diablo o un Está vivo.

The Rocky Horror Picture Show

Si alguien hiciese una lista de los actores que han hecho papeles más raros, dispares, eclécticos y todos bien el triunfador sería Tim Curry. Pero es que en esta película se sale. ¿El travesti más masculino del mundo? Probablemente. Con permiso de Freddy Mercury, claro.

Victor Frankenstein

Como no podemos decir nada que no se haya dicho de las versiones populares, elegimos la última: Max Landis acapara la función en un claro ejemplo de guión que se te va de las manos, creo, sin mencionar a Mary Shelley en los créditos.

Paul McGuigan camina sobre el alambre que separa los mundos de las mejores y más ágiles adaptaciones victorianas de las más horteras.

Los dos protagonistas disfrutan más que nadie de todo este asunto.

Un experimento que podía haber salido muchísimo peor. Muy divertida y cafre.

La isla de las almas perdidas (Island of Lost Souls)

En 1932 uno podía hacer cosas que ahora serían inimaginables. Sea en un laboratorio o sea en una película. La primera y mejor versión de la novela de H.G. Wells basada en el Doctor Moreau.

La ciudad de los niños perdidos (La cité des enfants perdus)

Grotesca, bestia y, atención, ¡¡¡infantil!!!, esto es la obra maestra de Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro. ¿Amelie? MEH.

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