Crítica de Cinco metros cuadrados

DE MAX LEMCKE



Mañana llega a nuestras pantallas "5 metros cuadrados", la última película de Max Lemcke y que centra su trama en la corrupción inmobiliaria. Max Lemcke no está a la altura de su última película "Casual Day", carece de su originalidad y se su negrura aunque sí la crudeza de algunos personajes.

Esta película supone para Fernando Tejero la demostración de que hay en él un actor más allá de su faceta cómica. Y es curioso (y eficaz) que lo haga repitiendo pareja con Malena Alterio pero en un registro totalmente diferente. Es el mayor logro de la película: su actuación es muy sincera, y la de Malena Alterio también.

Pero, pese a que hay personajes muy creíbles y muy naturales, los "malos" de la peli son de lo más estereotipados. El personaje del constructor de Emilio Gutiérrez Caba es todo arquetipo, por no hablar del de Manuel Morón. Por cierto, ¿soy a la única persona a la que le parece un actor terrible y que no entiende cómo trabaja tanto?

El argumento comienza bien: te atrapa la angustia y la incapacidad de actuación de los personajes. Conectas completamente con su impotencia. Pero el argumento poco a poco se desvirtúa y deja de ser creible. La desesperación del personaje de Tejero desemboca en una locura que no resulta verosímil.

En lo que a la realización respecta, no hay nada que destacar (en lo positivo), excepto un plano a contraluz con un amanecer de fondo. La planificación no tiene nada de especial y en la película hay uno de los time laps más feos que he visto nunca (alguien debería ver Breaking Bad...).

Pero en general el conjunto no deja una mala sensación, es una película que se ve bien y que te lleva (sobretodo gracias a Tejero). Eso sí, falta cierta profundidad y credibilidad en el concejal-constructor. Pero hay una sensación con la que seguro saldrás del cine: jamás compraré sobre plano.

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